Los argumentos orales sobre la 14ª Enmienda dividen a la corte mientras el presidente impulsa cambios legislativos
La Corte Suprema de Justicia escuchó esta semana argumentos orales sobre la ciudadanía por nacimiento —una de las cuestiones constitucionales más polarizantes de la política estadounidense actual. El tema no llegó a la cancha judicial por casualidad: está directamente vinculado a la agenda legislativa de Donald Trump, quien incluyó el debate sobre la 14ª Enmienda en su discurso presidencial de prime time.
Esto no es un asunto académico. La ciudadanía por nacimiento —el principio según el cual cualquier persona nacida en territorio estadounidense adquiere automáticamente la nacionalidad— ha sido doctrina constitucional durante 150 años. Pero esa doctrina está ahora bajo escrutinio judicial, y el resultado podría redefinir quién es ciudadano en Estados Unidos.
Lo que está en juego
La 14ª Enmienda, ratificada en 1868, establece: "Todas las personas nacidas o naturalizadas en Estados Unidos, y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanas de Estados Unidos y del estado donde residan." Los constitucionalistas conservadores argumentan que la frase "sujetas a su jurisdicción" contiene una excepción clave: los hijos de inmigrantes indocumentados no estarían completamente sujetos a la jurisdicción estadounidense porque sus padres tienen lealtades jurídicas a otros países.
Esta interpretación es explosiva. Si la Corte la acepta, podría permitir al Congreso legislar para negar la ciudadanía automática a millones de personas nacidas en suelo estadounidense cuyos padres carecen de estatus legal. No es un cambio menor: es una reinterpretación de un derecho que ha sido fundamental desde después de la Guerra Civil.
El otro lado del argumento es sencillo: durante 150 años, los tribunales han entendido que cualquiera nacido en territorio estadounidense es ciudadano, sin excepciones. Cambiar eso ahora sería revisar la ciudadanía de millones de personas retroactivamente, algo sin precedente en la historia constitucional estadounidense.
Por qué Trump lo puso en la mesa
Este no es un tema que emerja por generación espontánea. Trump lo incluyó en su discurso de prime time, lo que señala que la administración ve esto como parte de su programa político de cambio conservador. La ciudadanía por nacimiento está conectada directamente con su postura sobre inmigración: si se limita quién nace como ciudadano, se restringe el crecimiento del electorado de poblaciones que históricamente votan por los demócratas.
Esto es cálculo político puro. Pero también es un intento de reinterpretación constitucional serio, argumentado por abogados experimentados ante la corte de apelaciones más importante del país.
Qué significa ahora
Los argumentos orales han terminado, pero la decisión está pendiente. Una corte conservadora 6-3 ha mostrado disposición a reescribir jurisprudencia establecida —lo vimos con el derecho al aborto en Dobbs v. Jackson Women's Health Organization. La pregunta es si esta corte está dispuesta a hacer lo mismo con la ciudadanía por nacimiento.
No es trivial. Si la Corte permite que el Congreso limite la ciudadanía por nacimiento, tendríamos un cambio monumental en quién cuenta como ciudadano estadounidense. No sería inmediato —requeriría legislación del Congreso para implementarse— pero el precedente estaría sentado.
Para México, esto tiene implicaciones directas. Cualquier cambio en la ley de ciudadanía estadounidense afecta a cientos de miles de mexicanos y sus hijos nacidos en el norte. Si la ciudadanía por nacimiento se debilita, México podría enfrentar flujos migratorios de personas sin estatus en ningún país, complejidades diplomáticas nuevas y presión sobre sus sistemas de documentación y protección consular.
Lo que viene
La Corte Suprema publicará su decisión probablemente en los próximos meses. No sabemos cuál será, pero sabemos que esta corte ha demostrado predisposición a revisar precedentes largamente establecidos cuando hay suficiente consenso conservador.
Mientras tanto, el tema seguirá siendo central en la agenda legislativa de Trump. Si la Corte falla en su favor, el siguiente paso sería legislación del Congreso para implementar el cambio. Si falla en contra, Trump podría buscar una enmienda constitucional —mucho más difícil, pero posible si hay apoyo suficiente.
Esto es lo que sucede cuando los temas constitucionales se politizan completamente: no son debates sobre derecho, sino sobre poder político. Y en una corte dividida ideológicamente, el resultado depende de quiénes estén en el tribunal.
Por Patricia Nunez