Mientras la administración avanza en agenda agresiva, grietas internas amenazan la unidad republicana en estados clave
La administración Trump entra en su fase más agresiva y controvertida, pero las fisuras internas están comenzando a socavar la coalición que lo llevó al poder. Encuestas recientes de Politico detectan fracturas significativas, especialmente sobre la escalada militar con Irán, mientras que simultáneamente la Casa Blanca impulsa cambios constitucionales y de política interna que generan división incluso dentro del Partido Republicano.
La guerra con Irán es el punto de ruptura más evidente. Docenas de veteranos militares que se postulan para el Congreso están teniendo que adaptar sus mensajes de campaña sobre el conflicto. Republicanos en estados electorales clave —aquellos donde cada voto cuenta— encuentran dificultades políticas crecientes para minimizar las consecuencias de una guerra que nadie pidió.
Trump, sin embargo, va más allá. Ha indicado que podría enviar tropas para tomar control de la isla Kharg, terminal clave de exportación petrolera iraní. La estrategia se presenta como medida de seguridad energética estadounidense, pero la realidad es que esto significa tropas en tierra, bajas potenciales y un compromiso militar a largo plazo que ni siquiera fue debatido en el Congreso.
Esto es lo que ocurre cuando un presidente se mueve sin los frenos institucionales que supuestamente existen en una república: hace lo que quiere, cuando quiere, y luego negocia con los daños colaterales políticos.
La Ciudadanía por Nacimiento: Un Cambio Constitucional por la Puerta Trasera
Mientras la atención está en Irán, la Corte Suprema se prepara para decidir uno de los asuntos más fundamentales: si existe garantía constitucional de ciudadanía automática para todos los nacidos en territorio estadounidense.
Trump cuestiona directamente la 14ª Enmienda. No habla de reformarla a través del Congreso —lo cual requeriría dos tercios de ambas cámaras y ratificación de 38 estados—. Está permitiendo que la Corte lo haga por él.
Si la Corte falla en contra de la ciudadanía por nacimiento, los impactos son masivos: millones de menores nacidos en EE.UU. perderían acceso automático a educación K-12 gratuita, Medicaid y beneficios del Seguro Social. Es decir, los hijos de padres indocumentados —y potencialmente de otros grupos— se convertirían en apátridas de facto.
Esto no es una reforma política común. Es un cambio constitucional fundamental que afectaría a millones, ejecutado sin debate legislativo ni consentimiento democrático.
Reescribiendo la Igualdad de Oportunidades
Mientras ocurre todo esto, Andrea Lucas, presidenta designada por Trump de la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC), ha establecido una nueva agenda. Y no, no es para expandir protecciones.
La nueva dirección cambia el enfoque histórico de la agencia: en lugar de priorizar trabajadores vulnerables y desatendidos, ahora enfatiza equidad para hombres blancos.
La EEOC fue creada para proteger a grupos históricamente discriminados. Cambiar su misión fundamental es, nuevamente, una transformación institucional por decreto, sin que el Congreso vote sobre ello.
Es el patrón: Trump no reforma las instituciones a través de la democracia representativa. Las captura y las redirige hacia sus prioridades.
El Peligro que Todos Ven Menos: La Erosión Institucional
Hay un problema más profundo que la guerra con Irán o los cambios de política.
La administración está erosionando los contrapesos institucionales. Cuando la EEOC cambia de misión sin que el Congreso vote. Cuando la Corte se prepara para fallar sobre ciudadanía sin que haya habido debate legislativo real. Cuando el presidente envía tropas a territorios extranjeros sin declaración de guerra.
Esto no es "government first" o libertad individual. Es concentración de poder ejecutivo sin supervisión.
Y eso es lo que explica las grietas en la coalición Trump-Kennedy. Robert F. Kennedy Jr. fue elegido con un mensaje de acabar con las guerras infinitas y detener la militarización. Ahora se encuentra en una administración que está escalando Irán mientras captura agencias federales para objetivos políticos.
Los republicanos en estados electorales clave tienen razón en estar nerviosos. Ganaron con un mensaje populista anti-establishment. Pero lo que ven es el establishment siendo capturado, no eliminado.
Lo Que Viene
Las decisiones próximas de la Corte Suprema, combinadas con una escalada militar en Irán y cambios institucionales radicales sin supervisión legislativa, van a definir si esto es una administración disruptiva que reforma el gobierno o una que simplemente lo reorienta hacia un poder ejecutivo sin frenos.
La diferencia no es académica. Es sobre si las instituciones democráticas importan cuando un presidente tiene el control.
Por Carlos Mendoza