Washington en caos: guerra con Irán, divisiones republicanas y gobierno paralizado
Mientras el Congreso rechaza límites a la guerra, los aeropuertos colapsan y los kurdos se niegan a ser carne de cañón estadounidense
Washington en caos: guerra con Irán, divisiones republicanas y gobierno paralizado
Estados Unidos enfrenta simultáneamente tres crisis que revelan la erosión de las instituciones democráticas y la ausencia de una estrategia clara en Norteamérica. En el epicentro: una escalada militar con Irán que nadie votó aprobar formalmente, una fractura interna republicana sobre los límites presidenciales en materia de guerra, y un gobierno parcialmente cerrado que ya está paralizando aeropuertos civiles. Es el retrato de una superpotencia que ha perdido el control de su propia casa.
El rechazo kurdo: la realidad de una coalición que no existe
La administración estadounidense ha estado sondando aliados regionales para una posible ofensiva terrestre contra Irán. Los kurdos, históricamente aliados estratégicos de Washington en el Medio Oriente, respondieron con un rotundo no.
Un líder senior de la Región del Kurdistán fue explícito ante NPR: "Los kurdos no son mercenarios en el conflicto de Irán." La declaración es un golpe diplomático más duro de lo que aparenta. No es una negativa cortés. Es una línea roja. Los kurdos conocen su historia: han sido usados como peones por potencias mayores durante décadas. Cuando Washington necesita fuerzas de combate en terreno, acude a ellos. Cuando la batalla termina, les retira el apoyo.
Esta vez dijeron que no. Eso significa que cualquier operación terrestre estadounidense contra Irán tendría que ejecutarse sin esta pieza clave del tablero regional. Washington está quedándose sin opciones militares viables. Y eso es un problema que la Casa Blanca no puede resolver con comunicados de prensa.
La Cámara dice no, pero el presidente sigue adelante
El Congreso rechazó una resolución que habría establecido límites constitucionales claros sobre los poderes presidenciales en la guerra con Irán. Es un hecho que debería ocupar titulares durante semanas. En cambio, pasó casi inadvertido.
Lo que pasó después revela el verdadero estado de la política estadounidense: un grupo de republicanos lanzó ataques publicitarios contra el representante Thomas Massie por su oposición a la guerra. Los anuncios se transmitieron horas después del voto. El mensaje es brutal: disentir sobre los límites presidenciales en materia de guerra es traición partidaria.
Esto es una inversión completa de lo que debería ser la política estadounidense. El Artículo I de la Constitución otorga al Congreso —no al presidente— el poder de declarar la guerra. Thomas Massie votó para defenderlo. Y fue atacado por ello. Por otros republicanos.
La arquitectura constitucional estadounidense está siendo erosionada por ambos lados. Los demócratas lo hacen cuando ceden poderes al ejecutivo. Los republicanos lo hacen cuando castigan a sus colegas por defenderlo. El resultado es que nadie defiende la Constitución. Solo defienden al presidente.
El colapso administrativo es real: los aeropuertos ya sufren
Mientras Washington discute sobre poderes de guerra, el gobierno parcialmente cerrado está produciendo caos tangible. Miles de pasajeros enfrentaron largas filas en los aeropuertos de Houston y Nueva Orleans durante los viajes de primavera.
La causa es simple: personal de seguridad limitado durante el cierre parcial. Los viajeros no eligieron esto. Los trabajadores federales no eligieron trabajar sin pago. Pero todos pagan el precio mientras los legisladores juegan al brinkmanship presupuestario.
Este es el lado real de los cierres gubernamentales. No es un debate abstracto sobre déficits. Es un pasajero de 65 años parado en una fila durante tres horas esperando pasar por control de seguridad para llegar a Houston. Es lo que sucede cuando el gobierno federal colapsa.
La pregunta incómoda sobre derecho internacional
Wayne Jordash, especialista en derechos humanos, fue entrevistado por NPR sobre acusaciones de que Estados Unidos e Israel violaron derecho internacional en sus ataques iniciales contra Irán. A su vez, Irán atacó civiles en represalia.
Esta pregunta debe responderse públicamente. No en reportajes de NPR aislados, sino en el Congreso, con datos desclasificados y análisis legal riguroso. Si la administración viola derecho internacional en su ofensiva, la credibilidad estadounidense en la escena global se desmorona. Y si Irán violó derecho internacional —cosa que aparentemente hizo—, eso tampoco puede ignorarse.
La guerra no puede librase al margen del derecho internacional. O la ley internacional es vinculante para todos, o es solo una herramienta de vencedores. Estados Unidos no puede permitirse el lujo de ser visto como lo segundo.
Lo que viene
Washington enfrenta una ventana cada vez más estrecha. Los aliados regionales se están retirando de la coalición (los kurdos). El Congreso está fracturado sobre los límites presidenciales. El gobierno está parcialmente paralizado. Y las preguntas sobre violaciones de derecho internacional permanecen sin respuesta pública.
Esta es la marca de una administración que ha perdido el control: no puede comprar apoyo aliado, no puede unificar a su propio partido en el Congreso, no puede mantener el gobierno funcionando, y no puede explicar si sus acciones militares fueron legales.
Estadounidenses, necesitan respuestas. No declaraciones. Respuestas.
Por Patricia Nunez