Despide a Noem, enfrenta rechazo público a guerra iraní y gestiona crisis económica con 92,000 desempleos en febrero

En una semana que define el caos administrativo de la segunda administración Trump, el presidente despidió a su secretaria de Seguridad Nacional, ordenó operaciones militares que la mayoría de estadounidenses rechaza y, mientras tanto, el país perdió 92,000 empleos en febrero.

Empecemos por lo inmediato: el jueves pasado, Trump sacó a Kristi Noem de su cargo como secretaria de Seguridad Nacional (DHS) sin aviso. Politico y NPR confirman que su reemplazo propuesto es Markwayne Mullin, senador republicano de Oklahoma.

Noem era parte visible de la administración. Sus responsabilidades incluían control fronterizo, inmigración y seguridad interior — justamente el área donde Trump prometía "acción decisiva". Su salida abrupta es un recordatorio de algo que vimos constantemente en la primera administración: la rotación de personal en posiciones clave sin un plan claro de sucesión crea vacíos en la ejecución de política.

Ahora, el timing de este cambio no es casual. Simultáneamente, la economía estadounidense está mostrando debilidad real. Los datos de febrero revelaron una pérdida neta de 92,000 empleos — una contracción que sorprendió a analistas porque casi todos los sectores fueron afectados. No es un problema sectorial puntual. Es generalizado.

Pensemos en lo que esto significa: mientras Trump despide a su secretaria de Seguridad Nacional, los estadounidenses están perdiendo trabajos. El mensaje que envía una administración importa. Si tu equipo no tiene estabilidad y tu economía está contrayéndose, los consumidores notan. Los empresarios notan. La confianza empresarial es frágil, especialmente cuando hay cambios políticos sin claridad.

La guerra que nadie pidió

Pero hay más. Trump está escalando un conflicto militar con Irán que la mayoría de estadounidenses no apoya. Una encuesta de NPR/PBS News/Marist es contundente: la mayoría desaprueba su manejo de Irán. Más importante aún, la mayoría ve a Irán como una amenaza menor o ninguna amenaza.

Esto es importante porque revela una brecha entre la administración y la opinión pública. Trump está conduciendo operaciones militares sin respaldo político interno. NPR reporta que el conflicto ya ha expandido su alcance geográfico una semana después de iniciado. Múltiples países están siendo arrastrados o enfrentando repercusiones políticas.

La pregunta incómoda que nadie en la administración parece hacer es: ¿cuál es el objetivo aquí? ¿Cuánto va a costar? ¿Cuánto tiempo va a durar? Cuando pierdes 92,000 empleos en un mes, recursos limitados se vuelven más limitados aún. La guerra es cara. Siempre.

Distracciones múltiples

Mientras lidia con Irán, Trump también ha girado su atención hacia Cuba. Según sus declaraciones, las autoridades cubanas quieren hacer un acuerdo. Trump apunta que Cuba es su próximo objetivo después de sus acciones en Irán.

Esto es patología política en tiempo real: múltiples frentes abiertos sin resolver ninguno. Irán sigue siendo un problema sin solución clara. La economía está contrayéndose. Y ahora Cuba entra en la ecuación.

Gestión de crisis o creación de crisis

En el lado administrativo, el Dr. Vinay Prasad, jefe de vacunas de la FDA, abandonó su cargo. Es su segunda salida abrupta de esta posición. Ambas han seguido decisiones controversiales sobre revisión de vacunaciones y medicinas especializadas. Cuando los líderes técnicos se retiran abruptamente de agencias regulatorias cruciales, la incertidumbre crece.

También hay movimiento en el frente comercial. Aduanas de EE.UU. informó a la corte comercial que desarrolla un sistema simplificado para devolver aranceles en 45 días sin requerir demandas individuales. Es un reconocimiento implícito de que ha habido problemas en la administración de aranceles. Trump usa aranceles como herramienta de negociación — eso está claro. Pero cuando necesitas crear un sistema de reembolsos expeditos, significa que algo no funcionó.

Y mientras todo esto ocurre, Canadá tiene un ministro de comercio en Washington reanudando negociaciones sobre el TLCAN. Esto es lo que queda: manejar crisis múltiples simultáneamente.

El cuadro completo

Una semana cualquiera de esta administración contiene: purga de gabinete, escalada militar sin apoyo público, pérdida de empleos, cambios en reguladores clave y múltiples frentes de negociación abiertos.

El gobierno eficiente es el que sabe priorizar. Tiene un objetivo claro y dedica recursos a lograrlo. Lo que vemos aquí es dispersión. Movimientos sin dirección coherente.

Los estadounidenses que están perdiendo empleos no necesitan más distracciones geopolíticas. Necesitan un gobierno que gestione la economía. Las empresas que negocian aranceles necesitan certidumbre. Los aliados comerciales necesitan estabilidad.

Todo eso está en rojo esta semana.


Por Carlos Mendoza