Demócratas fracasan en limitar poderes de guerra; conflicto escala con 6 soldados estadounidenses muertos

El Senado de Estados Unidos acaba de rechazar una medida que habría limitado las acciones militares del Presidente Trump contra Irán. Los demócratas enfrentaron lo que esperaban — una votación dividida por líneas partidistas — pero el mensaje es claro: el Congreso no está dispuesto a frenar la expansión del poder presidencial en política exterior.

Esto ocurre exactamente cuando la tensión con Irán está en su punto más alto. El domingo 1 de marzo, un dron iraní evadió las defensas aéreas estadounidenses e impactó un centro de comando en Puerto Shuaiba, Kuwait. El resultado: seis soldados estadounidenses muertos, identificados ya por el Pentágono.

La Cámara de Representantes votará sobre una medida similar el jueves 5 de marzo. Si el Senado no tiene los votos, no esperes que la Cámara tampoco. Los republicanos controlan ambas cámaras y, en materia de defensa nacional, tienden a cerrar filas alrededor del presidente.

Ahora, mientras la administración Trump maneja un conflicto activo en el Golfo Pérsico, el Secretario del Tesoro Scott Bessent anunció que Estados Unidos aumentará sus aranceles globales esta misma semana. El aumento se aplicará sobre el nivel existente del 10 por ciento, según confirmó Bessent.

Esto es un movimiento que requiere contexto. Hace poco, la Suprema Corte revocó ciertos aranceles, y una corte comercial acaba de autorizar reembolsos a empresas por esos aranceles eliminados legalmente. Entonces Trump sube los aranceles de nuevo, mientras están considerando los reembolsos de los anteriores. Es el ciclo típico de la política arancelaria de esta administración: presión, litigio, ajustes, presión de nuevo.

El argumento de Trump es conocido: los aranceles son herramientas de negociación. Bessent lo respalda públicamente. Pero la realidad es que cada aumento de aranceles tiene un costo: precios más altos para consumidores, retaliaciones comerciales de otros países, y presión sobre empresas importadoras. Si la economía desacelera en los próximos meses, estos aranceles estarán en la conversación.

En el frente político doméstico, Texas está siendo el epicentro de lo que parece ser una purga republicana de moderados.

El Representante Dan Crenshaw, veterano de guerra, fue derrotado en su primaria republicana por Steve Toth, representante estatal que lo acusó de insuficientemente conservador. Trump no endosó a Crenshaw. El mensaje: si no eres lo suficientemente MAGA, hay alguien más de derecha esperando tu escaño.

Pero el senado es otro cuento. El Senador John Cornyn, figura moderada del establishment republicano de Texas, avanzó a segunda vuelta contra Ken Paxton, el Procurador General. Aquí está lo interesante: Cornyn se mantuvo competitivo incluso en los condados más republicanos del estado. No es un resultado arrollador para Paxton. Paxton es el favorito de los puristas de derecha, pero Cornyn sigue vivo.

En el lado demócrata, James Talarico ganó la primaria senatorial contra la Representante Jasmine Crockett. Talarico utilizó una estrategia de amplia coalición, apelando a votantes de ambos partidos e independientes. En Texas, ese enfoque funciona si lo haces bien. Veremos si puede mantenerlo en la general.

Más adelante, y esto es importante: el Representante Republicano de Texas Tony Gonzales enfrenta una segunda vuelta electoral contra Brandon Herrera el 26 de mayo. Gonzales está bajo investigación ética de la Cámara tras acusaciones de infidelidad con una asistente que posteriormente murió por suicidio. Gonzales admitió un "lapsus de criterio". Ese es el eufemismo de la política. La investigación sigue.

Finalmente, Minnesota acaba de demandar a la administración Trump por retener fondos Medicaid. La administración dice que Minnesota no está haciendo suficiente para combatir el fraude. Minnesota responde que su tasa de fraude está muy por debajo del promedio nacional. Esta es una batalla que probablemente se estire en cortes federales durante meses.

El patrón es claro: Trump usa su poder ejecutivo sin restricciones del Congreso. Su administración aprieta regulaciones, aumenta aranceles y retiene fondos cuando considera que estados no cumplen. Los republicanos en el Congreso lo dejan hacer. Los demócratas protestan pero no tienen votos.

La pregunta es qué pasa cuando la economía siente la presión de esta política, o cuando el conflicto en Irán requiere algo más que poder presidencial sin restricciones.


Por Carlos Mendoza