Crenshaw cae ante Toth, Cornyn enfrenta runoff contra Paxton. Los demócratas nominan a Talarico con estrategia bipartidista.
Las primarias de Texas del 3 de marzo de 2026 dejaron un mensaje claro: los votantes republicanos están redefiniéndose, y quienes no se adaptan a la nueva realidad política pagan el precio.
La sorpresa más grande fue la derrota de Dan Crenshaw. El representante republicano por Texas, quien alguna vez se posicionó como una figura emergente del partido, fue eliminado en primera vuelta por el representante estatal Steve Toth. No fue una carrera cerrada. Fue una reprimenda electoral.
Crenshaw tenía todo lo que el establishment republicano creía que necesitaba: perfil mediático, carisma, experiencia legislativa. Lo que no tenía era el respaldo de Donald Trump. Y en el Texas republicano de 2026, eso es prácticamente la sentencia de muerte política.
Trump no endosó a Crenshaw. Punto. Toth ganó. Los votantes mandaron el mensaje que querían mandar.
Esto no es anecdótico. Es un patrón que define la política republicana actual. El voto está con quien Trump respalda, o al menos con quien no está abiertamente en desacuerdo con Trump.
El senador Cornyn en aprietos
Lo que pasó con el Senado de Texas es más complicado, pero igual de revelador. John Cornyn, senador republicano desde hace 18 años, no pudo cerrar su nominación el 3 de marzo. Ahora enfrenta una segunda vuelta contra Ken Paxton el 26 de mayo.
Esto es anormal. Los senadores en ejercicio, especialmente los de estados grandes, generalmente ganan sus primarias en primera vuelta. Que Cornyn tenga que ir a runoff sugiere dos cosas: primero, que la base republicana quiere opciones; segundo, que Cornyn no consolidó el apoyo suficiente entre los votantes conservadores.
Correspondencias interesante: Cornyn mantuvo competitividad en condados republicanos tradicionales. No fue arrasado. Pero tampoco ganó de manera definitiva. En política, eso significa debilidad.
Paxton, el fiscal general de Texas con un perfil mucho más combativo, aprovechó esa grieta. Ahora ambos van a segunda vuelta en una contienda que probablemente sea peleada y costosa.
Los demócratas y su jugada bipartidista
Mientras los republicanos se redefinen, los demócratas de Texas hicieron su propia apuesta: nominaron a James Talarico sobre la representante Jasmine Crockett.
Talarico utilizó una estrategia que suena antigua pero que es efectiva: apelar a votantes de ambos partidos e independientes. No es la estrategia de polarización que domina en ambos bandos. Es una jugada al centro.
El demócrata que gana las primarias apelando a republicanos e independientes es un demócrata que probablemente sea competitivo en noviembre. Los números lo dirán en el runoff republicano que viene.
Talarico enfrentará al ganador entre Cornyn y Paxton. Dependiendo de quién sea ese ganador, la carrera puede ser muy diferente. Si es Paxton, es un candidato que se perfila como más conservador, más combativo. Si es Cornyn, es un incumbent con historia. Ambos son vulnerables si los demócratas logran posicionarse como la alternativa centrada.
La lección
Lo que está pasando en Texas es el mismo fenómeno que está redefiniendo al Partido Republicano a nivel nacional: una selección más agresiva de candidatos, menos tolerancia hacia el establishment tradicional, y una alineación clara hacia la fuerza emergente dentro del partido.
Para los republicanos que todavía no entienden esto, el mensaje de Crenshaw debería ser clarificador. Experiencia legislativa, carisma mediático, un buen récord votación anterior: no es suficiente.
Lo que importa ahora es la alineación política, la disposición a pelear, y la capacidad de conectar con una base que ve las instituciones tradicionales del partido con desconfianza.
En Carolina del Norte, la dinámica es diferente pero igual de interesante. Roy Cooper, exgobernador demócrata, se enfrentará a Michael Whatley, expresidente del Comité Nacional Republicano. La carrera es clasificada como muy competitiva. Ahí los demócratas tienen una figura con experiencia ejecutiva; los republicanos tienen una figura de la estructura nacional del partido.
Las primarias que pasaron no definen el resultado en noviembre. Pero definen el tipo de candidatos que llegan a noviembre. Y eso, en política, es casi todo.
Por Carlos Mendoza